Meditación y Reflexiones

Meditación y reflexiones

 

Tenemos que investigar qué es observar. ¿Cómo observa uno mismo lo que es, en el espejo de la relación? ¿Qué significa observar? Esta es realmente otra cosa importante que uno ha de descubrir. ¿Qué significa mirar? Cuando ustedes miran un árbol, que es una de las cosas más bellas, más exquisitas que hay en la tierra, ¿cómo lo miran? ¿Lo miran alguna vez, miran alguna vez la luna nueva -el contorno de la luna nueva, tan delicada, tan pura, tan joven; alguna vez la han mirado? ¿Pueden mirarla sin usar la palabra ‘luna’? ¿Se interesan realmente en todo esto?

Continuaré, como un río que corre. Ustedes están sentados en las orillas y miran el río, pero jamás se convierten en el río porque nunca participan del río, nunca se unen a la belleza del movimiento que no tiene comienzo ni fin. Así que, por favor, consideren lo que es observar.

Cuando observan un árbol, o la luna, algo exterior a ustedes, siempre emplean la palabra -árbol, luna. ¿Pueden mirar la luna, el árbol, sin nombrarlos, sin usar la palabra que los identifica? ¿Pueden mirar sin la palabra, sin el contenido de la palabra, sin identificar la palabra con el árbol, con la cosa? Ahora bien, ¿pueden mirar a la esposa, al marido, a los hijos, sin las palabras ‘mi esposa’, ‘mi marido’, ‘mis hijos’, sin las imágenes? ¿Lo han intentado alguna vez? Cuando observan sin una palabra, sin un nombre, sin la forma que han creado de él o de ella, en esa observación no existe un centro desde el cual estén observando. Descubran qué ocurre entonces. La palabra es el pensamiento. El pensamiento nace de la memoria. Tenemos, pues, la memoria, la palabra, el pensamiento, la imagen que interfiere entre uno mismo y el otro. ¿Correcto? Pero aquí, donde no existe el centro, no hay pensamiento -pensamiento en el sentido de la palabra, el contenido y la significación de la palabra- no hay pensamiento que mire, que observe. Luego, en esa observación no hay un centro como el ‘yo’ mirando al ‘tú’. Sólo entonces existe una verdadera relación con el otro. En ello está la cualidad del aprender, una cualidad de indudable sensibilidad y belleza.

 

– Krhisnamurti –